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domingo, 24 de noviembre de 2013

El colmo del absurdo


El colmo del absurdo

Nuevamente la intransigencia y el abuso de poder, hacen que los periodistas dejemos nuestro puesto detrás de los hechos para convertirnos en contra de nuestra voluntad y lo que dicta nuestra práctica, en los protagonistas de la noticia.
El día martes en la noche ocurrió el lamentable deceso del efectivo de Polibolívar, el agente Jesús Valerio Salazar, donde luego de cubrir el suceso en el lugar de los hechos con el consentimiento del Comandante en jefe del organismo Franklin Barrios, nuestros colegas periodistas de Nueva Prensa de Oriente y Eleida Briceño del diario El Tiempo, que estando en la morgue, es agredida por tres efectivos de la fuerza municipal de bolívar, quienes le impiden continuar con el regular ejercicio de su trabajo y cubrir los hechos como dicta el deber de un periodista, arrebatándole su cámara fotográfica e infringiéndole lesiones en los brazos producto de forcejeo propio que se originó, al tratar ella de defenderse y proteger su equipo de trabajo. Por otro lado, al equipo de Nueva Prensa las agresiones le impidieron llegar a la morgue.
Nos preocupa seriamente la frecuencia con la que empiezan a verse agresiones a nuestros compañeros, cuando aún sin enfriarse las protestas de los periodistas en contra de las amenazas realizadas por el gobierno del Presidente Maduro, nos enteramos de esta nueva afrenta.
Queremos hacerle entender, no sólo a los organismos policiales, en este caso a Polibolívar, sino a todos los entes públicos, que los periodistas y los medios de comunicación no somos sus enemigos, todo lo contrario somos sus aliados, pues cuando ustedes necesitan manifestar y hacer públicos sus trabajo y avances gubernamentales o resultados de algún operativo policial a los primeros que convocan es a los periodistas, para que sean estos quienes difundan la información y como si esto no fuese suficiente, cada dependencia policial posee su respectivo departamento de prensa integrado por periodistas, quienes son los encargados de redactar las notas de prensa y comunicados, así como plasmar en imágenes los acontecimientos para luego enviarlos a los medios.
En consecuencia surgen dos interrogantes, ¿acaso el periodista que cubre la fuente es diferente al que es funcionario de la misma fuente? o ¿es que los respectivos departamentos de prensa de los organismos públicos están constituidos por otro tipo de profesionales que no tienen nada que ver con el periodismo? Quizás la respuesta a estas preguntas nos ayude a entender, aparte de la usual demagogia y bombardeo oficial, por qué la actitud despótica de ciertos sujetos, pues no podemos generalizar, al continuar viéndonos como “los malos de la película”.
En este caso en específico, nuestra compañera Eleida es una comunicadora que posee una amplia trayectoria en el periodismo regional y específicamente en la fuente de sucesos, por lo que no se puede alegar ignorancia sobre su trabajo, o peor aún, que no reconocieron que ella era la periodista de sucesos del diario EL Tiempo, por lo que la única forma de justificar estas reacciones es simples se pretende evitar que la información llegue al público. Porque la orden es censurar.
Como gremio aspiramos que las autoridades sepan, que hoy más que nunca la seccional de Anzoátegui del Colegio Nacional de Periodistas, están de pie de lucha para proteger y defender no sólo a los periodistas y los medios de comunicación, sino sobre todo a la comunidad que es al final la principal afectada.
No podemos ser cómplices de la violación de los derechos humanos y más aún de nuestra Carta Magna que consagra el derecho de la información veraz y oportuna. Las autoridades deben entender, que pretender silenciar a los medios de comunicación y a los periodistas, es como querer atrapar el aire con las manos, por algún lado se escaparán las palabras, debido a que por un periodista que se calle o auto censure, aparecerán dos, tres o cientos, no sólo de periodistas sino de personas de la misma sociedad que cansados alcen la voz y divulguen los acontecimientos.
La historia ha demostrado que el comunicador social es extremadamente creativo y siempre logra conseguir la manera de superar las barreras impuestas por regímenes totalitarios y abusivos, para cumplir con su labor y su obligación de informar y darle voz a quienes no tiene voz.
Por eso hoy más que un reclamo y en defensa de nuestros colegas, queremos exigir que se respete nuestro derecho al trabajo como ciudadanos que somos. Que se respete nuestro deber de recabar los hechos para difundirlos y cumplir con el proceso natural de informar; en fin que se respete el libre ejercicio de nuestra profesión.
Además de respeto, les hacemos un llamado a los organismos públicos, para que instruyan a su personal y eliminen de una vez por toda esa imagen erróneamente impuesta, de que somos el enemigo.
Recuerden que nuestra naturaleza es entre otras virtudes, la perseverancia porque como periodistas nos debemos a la gente, lo que ha ocasionado a lo largo del tiempo, que los gobiernos caigan y pasen a la historia, mientras que los comunicadores sociales continuamos de pie siendo testigos, como es nuestro deber, del derrumbe de quienes pretendieron dejar al pueblo, sordo, ciego y mudo.


LA JUNTA DIRECTIVA CNP ANZOÁTEGUI

Barcelona 21, de noviembre de 2013.

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